Guerrero: Control natal antindigenista

Posted by medioslibres on Octubre 22nd, 2008 filed in Derechos humanos, Guerrero, Pueblos Indígenas

(Por Mario Rivera Ortiz y Carlota Guzmán de la Garza)

Razones de Ser, 22 de septiembre.- ¿Por qué nosotros sospechamos que la política de despoblación forzada sigue aplicándose contra los indígenas mexicanos de diferentes etnias?

Informa Milenio Diario del 31 de julio de 2008 que el gobierno del estado de Guerrero, presidido por el gobernador Zeferino Torreblanca, cubrió una indemnización de 30 mil pesos a cada uno de los 14 indígenas mephaa (tlapanecos) de El Camalote, municipio de Ayutla, que fueron esterilizados bajo presión y con engaños, entre 1998 y 2002, por personal de la Secretaría de Salud estatal y que los afectados recibieron además, una lámina de fibrocemento, un tinaco y algunos kilos de cemento para que mejoren sus viviendas.

Con estas migajas, el gobierno estatal dio respuesta a una recomendación que le envió la Comisión Nacional de los Derechos Humanos en diciembre de 2007.

Los me phaa “aceptaron” practicarse la vasectomía en 1998 y 2002, luego que el personal de la Secretaría de Salud les ofreció despensas, becas y una casa de salud equipada. Ninguna de las promesas-engaño se cumplió.1 Además los amenazaron con sacarlos de los programas sociales del gobierno federal, Oportunidades y Procampo si no aceptaban la mutilación propuesta.

De otra parte, una nota de La Jornada del 14 de agosto de 2008, suscrita por el corresponsal Javier Valdez Cárdenas, dio cuenta de una ligadura de trompas de Falopio en el Hospital General de Culiacán, Sinaloa, en una paciente indígena tarahumara, menor de edad, que habla mal el español, identificada con la sigla GDT, después de un parto y a quien no se le pidió su consentimiento para realizar el procedimiento esterilizador.

Los cirujanos, sicólogos y trabajadores sociales argumentaron ante la CEDH que autorizaron y realizaron la salpingoclasia debido a que, supuestamente, la paciente sufría de sífilis y “padecía de sus facultades mentales”.

La verdad es que GDT fue atracada por despobladores sin escrúpulos armados, quizá, de títulos profesionales, en cumplimiento de una práctica subterránea y constante desde hace varios años en México, Centro América y Estados Unidos.

Vale aclarar al lector que la sífilis es una enfermedad fácilmente curable y no puede ser motivo de ninguna práctica esterilizante y menos aún de manera forzada y tramposa como se realizó contra la menor GDT. ¿Cuántos indígenas habrán sido víctimas de procedimientos contraceptivos tramposos y no han podido o sabido denunciar el delito?

Llama la atención, y confirma nuestras sospechas, que las comisiones de derechos humanos, nacional y estatales, ante hechos como los referidos se limitan a pedir una miserable compensación económica para las personas esterilizadas sin su consentimiento, pero se abstienen, en un contexto de complicidad tácita y respeto absoluto a un biopoder brutal, de condenar la práctica de despoblación que llevan a cabo organismos de “salud” pública.

Es oportuno, pues, recordar el significado último del término “despoblación” para tener una idea más redonda de lo que significan los hechos denunciados por la prensa nacional:

Un día, Hitler dijo a Rauschning: “Debemos desarrollar la técnica de la despoblación. Si me pregunta qué entiendo por despoblación, le diré que tengo en cuenta la eliminación de unidades raciales enteras y eso es lo que pienso hacer, esa es, en términos generales mi tarea. La naturaleza es cruel: por eso nosotros también podemos ser crueles…

Yo tengo derecho a eliminar a millones de seres de las razas inferiores que se multiplican como gusanos.”2 Este diálogo entre Hitler y uno de sus allegados, tuvo lugar poco antes que el ejército nazi y los Einstzgruppen invadieran Europa del Este y pusieran en práctica los siniestros proyectos demográficos de Hitler en la zona llamada Barbarroja.

En México, nosotros denunciamos desde el inicio de la masificación de los programas de control natal, en 1973 por el gobierno de Luís Echeverría,3 que su finalidad principal no era, como se cantaba en televisión:

“La familia pequeña vive mejor”, sino la despoblación del territorio nacional –de ninguna manera superpoblado– y que su filo demográfico estaba dirigido contra todas las clases explotadas, pero particularmente contra los grupos indígenas, como ya se había demostrado plenamente en la República de Guatemala, en la región de Alta Verapaz a principios de los años setenta, cuando se esterilizó masivamente a mujeres mayas.

1 Milenio Diario, 31 de julio de 2008.
2 Rivera Ortiz Mario, Guzmán Carlota, Los despobladores, SPAUNAM, 1977, p. 80.
3 Convocatoria a la I Convención Nacional de Salud, 18 al 20 de julio de 1973, publicada en todos los diarios de la ciudad de México del 3 de junio de 1973.
4 Obra citada, p. 80.

cuini@prodigy.net.mx

http://www.prensaindigena.org.mx/Noti70.html

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